sábado, 22 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
¿Qué te puedo decir a vos? vos sos absolutamente todo en mi vida, vos sos esa persona que si no tengo me muero, vos esa persona que solo con mirarme sabe como estoy, la que me escucha siempre, la que me da los consejos mas lindos, el que me caga a pedos cuando hago las cosas mal, el unico que me levanta el animo, el que cuando lloro es el primero en enterarse porque siempre pido por vos, vos sos unico damian y no me alcanzan las palabras para decirte todolo que siento por vos, por que en verdad en todo este tiempo pasastes a ser una de las personas mas importantes en mi vida, una persona tan especial que nadie te puede remplazar, pero cuando digo nadie es NADIE( y te lo aclaro porque despues te agarran celos jaja).
Gracias peluchis, gracias por todo lo que hizistes y haces por mi, gracias por ser la persona que me banca en todas, gracias por cada momento que vivimos juntos.En fin en simples palabras te queria decir lo mucho que significas en mi, te amo con todo mi ser y sin duda sos mi MEJOR AMIGO y no tenes remplazo ♥
Donde lo oscuro y el placer se mezclan

Se acabó. Se había acabado (y a decir verdad, aquí empieza la verdadera historia). Voy a hacer mis esfuerzos más calificados para intentar describir lo que sentía en ese momento. Una parte de mí, la más caprichosa, pensaba que haberlo dejado estaba bien, porque merecía más atención de parte de un hombre. En cambio, mi parte más racional sabía que lo había dejado por miedo a que él me deje en primer lugar.
Sí, pensaba que necesitaba algo más de un hombre, pero todo lo que podía pensar ahora era: “necesito morirme”. Claro, eran solo fantasías. Era mi “primera desilusión amorosa”, como decía la gente en general. Yo muy profundamente tenía la convicción de que no era simplemente una nena que dejaba a su primer novio e iba a superarlo en cinco o seis días, ni semanas, ni años. Sabía que Alejandro había marcado mi vida para siempre.
Antes de conocerlo, era una mujercita gris, pero autosuficiente, hermosa e inteligente. Ahora, dos años después era una versión pervertida de lo que solía ser. Me había convertido en una persona desdeñosa, alguien que no sabía gratificar a otros, que siempre buscaba el placer propio. Merecía placer, merecía dejar de sufrir… y por sobre todas las cosas: no podía parar de imitarlo.
domingo, 16 de noviembre de 2008
jueves, 13 de noviembre de 2008
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