martes, 14 de octubre de 2008

Sobrevivo. Paso por alto lo negativo, lo reprimo, lo guardo en lo más recóndito de mi ser, lo convierto en mentiras, en historias de cosas que jamás pasaron. Junto memorias, me aíslo, me pierdo. Escribo. Fueron días candentes, calurosos y sin vida los que me dediqué a escribir, a relatar mis desventuras, mis secretos más íntimos. Me queda la tranquilidad de saber que no conté lo peor, que lo más oscuro se queda conmigo. Que es imprescindible contarlo todo, que puedo seguir viviendo.

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